domingo, 18 de agosto de 2013

Ensaladilla rusa

Seguimos con nuestra cocina de agosto y nuestros proveedores de vacaciones... 

Hoy prepararemos una ensaladilla rusa.





Disponemos ensaladilla congelada y corregimos la composición a nuestro gusto. Por ejemplo, y es el caso, añadimos unos guisantes porque la original andaba corta. De vainas, zanahoria y patata andaba bien.






Hervimos en agua abundante con su pulgarada de sal hasta que las verduras están hechas. La orientación es de 15 a 20 minutos, pero no hay nada como sacar un cacho con la cuchara y probar el punto.






Una vez hervidas, las escurrimos de su agua caliente y las enfriamos al chorro de agua fría, y dejamos escurrir nuevamente para que pierdan el agua.






Cocemos un huevo.






En un lebrillo, ponemos el huevo cortado y una lata de atún en aceite de oliva.






Picamos bien menudo con ayuda de un tenedor.






Añadimos las verduritas...






... y la mayonesa, y damos vueltas con cuidado para que todo trabe y las verduritas y las patatas no se dehagan.






Emplatamos con ayuda de un molde cuadrado...






... para obtener esta presentación...






... o redondo...






... para obtener esta otra.






Como la mayonesa lubrica, el manejo de los moldes no tiene ninguna complicación: se sacan, simplemente, tirando hacia arriba. 

Que sea de gusto. 


sábado, 17 de agosto de 2013

Cocina de agosto


La cocina de agosto es la misma que la de cualquier otro mes, pero nuestra pescatera y nuestra verdulera disfrutan de unas merecidas vacaciones, lo que nos lleva a cocinar con congelados de proveedor de confianza. Esos nunca hacen vacaciones y los resultados son más que aparentes:

Habas con costilla de puerco 

Caracoles en su salsa de jamón 

Ensaladilla rusa

Gambas a la plancha

Crema fría de frutos de mar

Vainas a la inglesa

Habas con costilla de puerco



Hoy prepararemos unas habas guisadas con costilla de cerdo. Nos serviremos de habas congeladas que, como ya se ha dicho por este blog, la mejor presentación de las verduras es en fresco y recién cogidas. Si no se diere el caso, la segunda mejor presentación es congeladas.






Disponemos un trozo de puerro, media cebolla pequeña y un diente de ajo por comensal. Cortaremos, también, un poco de pimiento verde.






Disponemos el puerro...






... la cebolla...






...y la costilla de puerco (no más de cuatro trozos pequeños por comensal).






Ponemos las verduras a pochar, con una cucharada de aceite por comensal, y su buena pulgarada de sal.






Cuando las verduras están medio pochadas, añadimos la costilla, y le vamos dando vueltas para que selle por todos los lados.






Cuando las verduras están hechas y los trozos de costilla sellados, añadimos un puñado de guisantes congelados, para suavizar, y un sobre de habas asímismo congeladas.  Calculamos unos 150 gramos de habas por comensal. Las verduras congeladas las echamos directamente del congelador a la cazuela.






Cubrimos de agua, echamos una nueva pizca de sal, y llevamos a ebullición.






Dejamos hervir hasta que las habas hinchen como globos y, al retirarlas del fuego, se arruguen de forma característica. De todos modos, probamos una para salir de dudas.






Dejamos reposar cinco minutos y emplatamos.






Que sea de gusto.



Caracoles en salsa de jamón




Hoy guisamos unos caracoles con su salsita tradicional de viandas para migar el pan, que es -al final- de lo que se trata.






Disponemos un poco de pimiento verde y pimiento rojo...






... y media cebolla que troceamos en no muy pequeño...






... disponemos unos caracoles de tierra congelados ya cocidos que hemos comprado en un proveedor de confianza, y los lavamos al buen chorro de agua fría.






Disponemos, también, unos tomates...






... una punta de chorizo de guisar...






... y un poco de jamón en tacos.






Pochamos los trozos de pimiento, la cebolla y el ajo.






Cuando están medio pochados, añadimos el tomate troceado...






... y lo dejamos hacerse hasta que las verduritas estén pochadas del todo. Añadimos, entonces, los tacos de jamón y la punta de chorizo troceada. Damos unas vueltas y añadimos los caracoles, cubrimos de agua, echamos una pulgarada de sal y una buena pizca de pimienta negra, y dejamos cocer a nuestra propia satisfacción. Los caracoles endurecen al cocer. Dada su especial textura, cada cocinero alcanza su propio criterio de cuándo están en el punto. Nosotros queremos cocerlos bastante y dejamos que el caldo reduzca a la mitad (unos veinte minutos).






Llegado al punto, añadimos una cucharadita de pan  rallado para espesar la salsa. Hay que tener en cuenta que el pan rallado espesa mucho. Difícilmente hará falta más de una cucharadita de las de moka por comensal.






Damos unas vueltas para que se disuelva el pan rallado y trabe todo. Cortamos el fuego y dejamos reposar por dos o tres minutos.






Emplatamos.






Que sea de gusto. 

jueves, 15 de agosto de 2013

Patatas fritas al ajillo.


Ambrosía es manjar de dioses. Pues eso: hoy guisamos ambrosía: unas humildes, sencillas y riquísimas patatas al ajillo.






Disponemos unas patatas...






... que cortamos en tajadas y bastones a la larga, como de toda la vida.






Disponemos unos dientes de ajo, a razón de medio diente por comensal, tampoco más.






Freímos las patatas en el aceite bien caliente, y que las cubra.






Mientras se fríen, picamos los dientes de ajo muy menudos. A cuchillo, se esperan -al menos- ciento cincuenta tajos por diente.






Cuando las patatas están doradas, las retiramos del fuego y las llevamos a un plato con papel absorbente de cocina para que embeba el exceso de aceite. Añadimos el ajo picado, y una pulgarada de sal en escamas.






Emplatamos y servimos.







Que sea de gusto.



Pollo en escabeche


Todo el Mediterráneo español, de la Costa Brava a la bahía de Gibraltar, Aragón y algunos otros territorios patrios tienen una gran tradición por las aves de corral y los conejos, a los que se saca mucho partido gastronómico. Hoy guisaremos un pollo en escabeche que es preparación que lo deja tierno, agradable y de buen conservar. Es más, está al mejor punto para comer a la semana del guiso.





Disponemos las verduras: Puerro, cebolla, una cabeza de ajo, pimientos verde y rojo y unos tomates.






Por otro lado, disponemos el pollo cortado a dieciseisavos, esto es, en cuatro cada cuarto, lo que nos preparará el pollero con mucho oficio y minuciosidad a nuestro requerimiento.






Troceamos las verduras en trozos grandes, pero no tanto como para que luego no se puedan coger simplemente con el tenedor, y las echamos a la cazuela con un vaso de los de agua de aceite fino de oliva y una buena pulgarada de sal, lo bastante para todo el guiso, y sofreímos dando unas vueltas.






Damos unas vueltas, lo bastante como para que empiecen a hacerse, y añadimos un vaso de vinagre sencillo de vino blanco y el pollo troceado.






Añadimos un par de hojas de laurel, tres o cuatro clavos de olor y un puñadito de pimentón, tres cuartas de dulce y una cuarta, picante.






Añadimos cava hasta cubrir, que hemos tenido la precaución de enfriar muy bien para servirnos una copa con el sobrante.






Dejamos que cueza despacio, a fuego medio, por una media hora.






Cuando está cocido, lo dejamos reposar un tiempo. Una semana mucho mejor que una hora, aunque se puede comer recién hecho.






Emplatamos y servimos






Que sea de gusto.