sábado, 15 de junio de 2013

Crema dulce de leche.


Días atrás, preparamos un arroz con leche. Los comensales lo saludaron mucho pero uno de ellos, menos aficionado, dijo que la única forma de mejorarla era hacerla sin arroz, a lo que el cocinero contestó que naturalmente, mañana. 

Llegado el día siguiente y sin dejar que la pereza se afincara y echara raíces, nos pusimos a la labor:

Tomamos la peladura de medio limón y rebajamos el blanco con la puntilla, porque el blanco amarga y nos malbarata el plato





Disponemos como espesante harina de maíz, siguiendo las proporciones que nos indica el fabricante para cremas ligeras, esto es, dos cucharadas soperas rasas y media por cada medio litro de líquido.




De medio litro de leche entera, bien fría, separamos medio vaso para disolver la harina de maíz...




 ... y llevamos el resto a ebullición con las cáscaras de limón, cuatro cucharadas y media de azúcar y una cucharadita de canela molida.




Cuando empieza a hervir, bajamos el fuego al mínimo y dejamos que infusione bien la cáscara de limón, y que disuelva bien el azúcar dando sus correspondientes vueltas con una cuchara de palo. Cuando han pasado unos minutos, tampoco más de cinco, retiramos las cáscaras de limón y añadimos la harina de maíz bien desleída en la leche fría, y damos vueltas hasta que vuelva a hervir y -sin interrumpir las vueltas- dejamos que espese con dos minutos de cocción. Llevamos a los pocillos y adornamos espolvoreando canela molida. Dejamos enfriar al aire y cuando ya no tenga calor, llevamos a la nevera. Se sirve frío, pero no muy frío.




Que sea de gusto

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