domingo, 3 de agosto de 2014

Pochas navarras en ensalada


Esto de que sea verano, con todos sus calores a los lomos del cocinero y a los lomos del comensal, inhibe muchas expectativas. Sin ir más lejos, según comienza agosto resulta inimaginable comerse unas pochas de Navarra pero, si se afina la imaginación, se pueden traer a la mesa en forma de ensalada respetando los ingredientes de la tradición.







Empezamos, pues, disponiendo unas pochas, un pimiento verde, unos tomatitos y una cebolla.








Cortamos la cebolla en juliana y por mitad...








... y llevamos a un lebrillo con agua y vinagre, a medias, hasta cubrir.








Tras un cuarto de hora de tratamiento, la cebolla ha perdido sus picores sin perder sus sabores, así que escurrimos y, bien escurridas, llevamos a la ensaladera.








Llevamos las pochas -que hemos comprado embotadas y ya cocidas- al colador y lavamos bien para quitarle toda la babaza mucilaginosa procedente de su cocción.








Llevamos a la ensaladera -donde aguarda la cebolla- el pimiento verde cortado en brunoisse y las pochas cocidas, lavadas y escurridas.








Añadimos un par de cucharadas de salsa romesco y un buen chorro de aceite.








Añadimos un poco de atún en escabeche, y trabamos dando vueltas con cuidado y con una cuchara de palo para evitar que se deshagan las pochas.








Hecha la base del plato, añadimos lo que mejor nos convenga. Nosotros hemos puesto unos espárragos, para acabar de sentir los sabores de Navarra, unos tomatitos cherry aderezados con unas escamas de sal, unas tiras de pimiento rojo asado y pelado, cuatro olivas negras de Aragón, otras tantas gazpachas de Andalucía y, para volver a la tierra originaria del plato, coronamos con un par de guindillas porque para eso son pochas de Navarra.

Emplatamos y servimos.







Que sea de gusto.


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